Sobre mi

Estúpido escritor que sigue soñando.

Quién soy, ¿no?

Pues uno de los españoles con el nombre y los apellidos más comunes de toda la península, supongo. Así que me consuela saber que, si has llegado aquí, será porque algo de lo que he escrito vale la pena.

Soy escritor, aunque me gusta definirme como «intento de», todavía. Podría decirse que también animalista y vegetariano, supongo. A los colegas les recuerdo (a menudo) que trabajo como digital copywriter, que es la forma pija de decirle a la gente que escribo textos para publicaciones digitales (páginas web, blogs, redes sociales, ya sabes).

Por lo demás, supongo que el resumen del Sobre mí de Doblando tentáculos —mi blog personal— está bastante bien:

No soy una persona seria. Considero que nos define aquello que hacemos. Tengo seis animales (cuatro perros y dos gatos); escribo por devoción, leo —fantasía, ciencia ficción, ensayo, filosofía— y adoro las series de TV y el buen cine. Estudié un año de Filosofía en la Universidad de Barcelona y lo dejé; me licencié en HumanidadesToco la guitarra, pero no canto en la ducha. Soy agnóstico (o ateo encubierto) y (casi) apolítico por obligación. No me gusta la masificación urbanística, ni volar, ni la gente que intenta imponer sus opiniones.

Bueno, puedo contarte algo más, claro.

De niño me comí una caja de cerillas. Unos años más tarde, me salió barba y decidí que, religión por religión, prefería el heavy metal a las interminables misas en el colegio. Por aquel entonces, llevaba chupa de cuero hasta en agosto y, todavía hoy, mis amigos no pierden la oportunidad de recordarlo, públicamente, en los momentos más inoportunos.

A los 18 olvidé matricularme en la universidad. Ese mismo año decidí que quería ser escritor. Mi padre se rio (mucho), aunque no le guardo rencor. Un año más tarde, me matriculé en la Facultad de Filosofía y Letras; me enfrenté a la lógica de segundo orden y escapé de allí escarmentado. Continué escribiendo.

Un año después empecé en la Facultad de Humanidades, con las hormonas revolucionadas y absoluta pasión por muchas de las asignaturas de la carrera. Fueron cuatro años geniales, aunque el título sigue en un cajón. Al cerrar la puerta, encontré trabajo de comercial de las cosas más variopintas que te puedes echar a la cara y decidí meterme en trabajos basura mientras estudiaba Corrección profesional.

Al inicio de la crisis financiera de 2008, Laura, mi mujer (¿a ti no te suena mal ese posesivo?), y yo creamos Vorágine como un medio de ofrecer textos de calidad a agencias de marketing y publicidad; la cosa creció, y engañamos a muchas otras marcas con un poco de labia. En marzo de 2017, bajamos la persiana, y el verano de ese mismo año decidí que quería seguir haciendo una de las cosas que más me gustan, y aquí estoy.

Por cierto, sigo escuchando buena música. Eso tampoco ha cambiado.

¿Quién forma parte de JRUIZ hoy?

Del verano de 2017 a principios de 2019, JRUIZ ha sido el sitio web donde presentar mi perfil profesional. Este año, 2019, he empezado a colaborar en proyectos con Laura Palau, quien compagina el marketing con la fotografía de mascotas, y otros colegas (y grandes profesionales) a los que conocí durante mis siete años en Vorágine. Por esto, como en casa me enseñaron a ser humilde, este Sobre mí hoy es un poco más un Sobre nosotros.