A ver, ¡atrévete a cerrar la frase! El corrector de textos es un oficio… ¿completo?, ¿ingrato?, ¿invisible?, imprescindible? Va de íes parece… Bueno, cierres como cierres la oración, sobra decir que ninguno de los adjetivos anteriores va desencaminado, aunque haya muchos más.
Hoy, más que nunca, ser corrector no es fácil. Quizá más imperceptible que nunca (y, por lo tanto, inmaterial), el corrector de textos se debate entre la necesidad de unos cuantos y el poco valor que la mayoría le supone. Y aún peor en España, donde la falta de estudios reglados propios y el paulatino, pero tardío, auge de recursos, comunidades, eventos y ponencias hace un flaco favor al sector. A todo ello, además, se le suma la dificultad de adentrarse en la prensa o en una editorial y, lo que es peor todavía, de ganarse la vida con un sueldo de profesional autónomo.
Ser corrector de textos no es fácil
Como decía, ser corrector no es fácil, y no parece que la situación vaya a dar un giro de ciento ochenta grados pasado mañana. Por otra parte, tampoco es que yo tenga la solución, pero sí he pululado (y trabajado) suficiente en esto como para tener un par de prerrogativas aquí.
Principales premisas que tener en cuenta
Reciclaje constante
La primera, y quizá la más importante, es que la mayoría de estudiantes y correctores ya formados (digamos, con la carrera recién terminada en Latinoamérica, o con algunos cursos orientados a la actividad profesional en España) no establecen una rutina de reciclaje constante y de medios de consulta.
Falta de recursos
La segunda, notablemente relacionada con la primera, atiende a la falta de recursos, herramientas y útiles más allá de los canales oficiales (RAE o Fundéu son los grandes exponentes); vengo a referirme a blogs, a iniciativas que complementen el trabajo de la Unión de Correctores (UniCo) y a documentación, aportaciones e incluso contenidos que saquen partido a nuevas formas de comunicación (más allá del blog tenemos, por ejemplo, YouTube o Vimeo, así como la posibilidad de crear infografías de utilidad con programas como Infogram).
UniCo (La Unión de Correctores) cuenta con una extensa recopilación de enlaces de asociaciones de correctores, bibliografía, diccionarios, glosarios, etcétera. Muchas de ellas desactualizadas, eso sí; las más interesantes a mi gusto: diccionarios y glosarios, corrección de textos médicos (si procede; yo ahí no me acerco), español y formación en edición y corrección.
Vale, que sí; que lo hemos entendido: que eso de grabar un vídeo y subirlo a YouTube con temas de corrección no tiene mucho tirón fuera del sistema educativo. Pero poco partido se saca en redes sociales a conferencias, ponencias e incluso grandes eventos de corrección.
Implicación sectorial
La tercera, y siempre teniendo presente el volumen (menor) que la corrección profesional supone en los sectores de comunicación (tanto en medios analógicos como digitales), la implicación en el sector es mínima. En realidad, más allá del Día del Corrector —un evento que pretendía llamar la atención sobre el papel del corrector de textos en los medios pero que parece haber perdido fuerza en los últimos años (y no lo digo yo, lo dice Google Trends y Keyword Planner).
Pequeños consejos para organizarse
Como respuesta, aquellos que se quieran dedicar a la corrección profesional como oficio encontrarán un sector inmovilista. Adelanto que esto no quiere decir que no haya trabajo o buenos correctores (¡ejem!), pero sí existen un gran número de dificultades para asentarse dentro del mercado y, sobre todo, establecer tu actividad profesional en el marco de la corrección.
Aquí, podría usar eufemismos o, directamente, mentir, pero si has leído un par de entradas mías en este blog sabrás que no es mi estilo. Por todo ello, durante los últimos meses (quizá un par de años ya), en Vorágine no solo hemos querido seguir comprometiéndonos con proyectos de corrección de textos y revisión de contenidos (un trabajo cada vez más común a través de WordPress y algún otro CMS menor), sino también recopilar recursos útiles; porque si ya está difícil de por sí, no hace falta hacerlo todavía más complicado.
Pero el corrector de textos tiene… ¡armas!
Primero, a un nivel más personal, aquí ya hemos hablado sobre aquellos recursos de corrección útiles que, como profesionales, más mal acostumbrados nos tienen en nuestro día a día (en este caso, a mí); entre ellos, surgieron los añadidos imprescindibles en los comentarios, que cristalizaron en una segunda lista con más recursos de corrección y que se precedieron de otras tantas herramientas (sobre todo, programas de software) que completé con manuales de consulta en Recursos del corrector (III).
Los #10 imprescindibles del corrector de textos (para un servidor) son:
- #1 Stilus: corrector ortográfico y gramatical en línea.
- #2 Tomato: cronómetro para controlar tu tiempo de trabajo.
- #3 DRAE y DPD (Diccionario Panhispánico de Dudas): sobran las palabras. Recuerda, además, que la versión en papel siempre precede a la actualización en línea.
- #4 Fundéu BBVA: tanto por las recomendaciones y consultas como por el servicio de dudas en redes sociales.
- #5 El libro rojo de Cálamo: quizá por ser exalumno, pero le tengo especial cariño a esta pequeña joya que nos cayó del cielo a más de uno.
- #6 Ortografía y ortotipografía del español actual, por citar uno de Martínez de Sousa.
- #7 Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco.
- #8 Blog de lengua: que viene a ser eso de lo que hablaba sobre lengua, corrección y recursos donde, tristemente, Alberto Bustos ejemplifica la excepción, no la norma.
- #9 RedIris: lista de correo de la red académica y científica española. No lo conocía hasta el año pasado y fue un regalo inesperado de una colega correctora.
- #10 Lista de correo de UniCo, donde a veces alguien suelta un trabajo que no puede asumir o pregunta dudas que, entre todos, ayudamos a resolver. (Cuidado, que vicia, y luego se nos pasa la mañana de trabajo, eso sí.)
Y… llega el día que te preguntan: ¿y tú qué haces?, y te hunden
De igual modo, a lo largo de varios años en este blog, hemos intentado abrir un poco el marco en el que se encuadra al corrector de textos o corrector profesional. Porque uno puede tener herramientas de altísima calidad y bibliografía y manuales de consulta para parar un carro, pero no habrá mes en el que no llegue un cliente despistado (y tampoco podemos criticarle demasiado), y nos diga que por qué necesita a un corrector si ya tiene el Word.
Corrector de textos, ese oficio tan…
Así que quedaba ajustar el papel del corrector, pero como llevamos hablando de esto varios años, ya lo hemos hecho en reiteradas ocasiones, por lo que, hoy día, a los clientes les solemos remitir hacia alguno de nuestros artículos de recopilación: Qué hace el corrector: aclarando conceptos recoge algunas ideas importantes al respecto.
No se trata de ortografía, gramática o estilo, sino de comunicación, y sobre todo de comunicación eficiente. Comunicar es entenderse y el correcto uso de la lengua es quien nos facilita esta misión; y nos ayuda a vender, a convencer, a informar o a hacer que un tercero cambie de opinión.
Conclusiones
Y poco queda por decir. Eso sí, para terminar, te confieso que este post surge de varias preguntas de alumnos de cursos de corrección que nos han escrito e incluso llamado a la oficina comentándonos que están perdidos y perdidas en estos mundos digitales: que si podemos recomendarles cómo empezar, que si cómo lo estructuramos nosotros, que si da pasta, etcétera.
Poco más que lo que precede estas líneas podemos ofrecer desde Vorágine. Nuestra política se basa en entender la comunicación como un trabajo vocacional, y eso no significa que no dé dinero, sino que cada uno debe buscar su camino. Aun así, recomiendo que empieces por grabarte los tres puntos con los que empezaba el artículo (reciclaje, recursos e implicación) y, sobre todo, que entiendas que comunicación y tecnología van, hoy más que nunca, de la mano.
Contenidos digitales, eBooks, publicidad, blogs de empresa, editoriales, storytelling… Hoy, el mundo gira a una velocidad vertiginosa y el corrector de textos debe ajustarse a los nuevos tiempos para mantenerse como un profesional de primera línea para las nuevas necesidades comunicativas de las empresas actuales.
Esta entrada se publicó el 21 de abril de 2015 en el (extinto) blog de Vorágine, la agencia de marketing de contenidos que cogestioné entre 2010 y 2017.



Como docente de lenguaje, pienso que este oficio es inherente a nuestras pràcticas y lo encuentro tan necesario y ùtil como cualquier otro, dodo que siempre estamos revisando o mejorando trabajos .Ahora, ad portas de mi retiro he pensado seriamente dedicarme a ello porque me encanta y si ademàs ,puedo obtener algunos ingresos me parece màs atractivo.Agradezco este artìculo porque me ha dado muchas luces ,pues la verdad he encontrado pocos sobre tan importante temàtica. Mil gracias.
Hola, Esperanza:
¡Me alegra que el artículo te haya sido de utilidad! Ese era su único fin. Ya sabes dónde estamos para lo que necesites.
¡Un saludo!
«sí existen un gran número de dificultades».¿Existen?
Hola, Daniela:
Entiendo que me preguntas si existen un gran número de dificultades para consolidarse como corrector, ¿no? En mi experiencia, sí. Por dos razones: en primer lugar, porque (en España) no existe una formación específica, lo que dificulta mucho a las editoriales e incluso al cliente final dónde buscar a esa figura profesional; en segundo lugar, porque se trata de un trabajo tan bello como complejo y muy poco mimado en las últimas décadas, lo que hace difícil decantarse por la vertiente más profesional del mismo. Entre medias hay muchos otros puntos a tener en cuenta que, mejor o peor, cito o desarrollo a lo largo de este artículo, pero si tienes una duda o una opinión concreta, podríamos proseguir desde ahí, ¿de acuerdo?
¡Saludos! =)
Hola, Javier. Me resultó interesante cómo problematizás el tema. Coincido con vos en que esta profesión es tan importante en cualquier instancia de comunicación como difícil es encontrar un nicho para vivir de ella con cierta holgadez. Encuentro también que compartimos la visión sobre esos recursos que mencionás. No obstante, no logré comprender bien cuál es el planteo que hacés en torno a los conceptos de reciclaje e implicación. ¿Podrías aclararlos un poco mejor? Muchas gracias.
Hola, Alejandra:
Te explico mi punto de vista al respecto. Desde que me empecé a formar como corrector (allá por 2008-2009) comprobé que, a diferencia de otros muchos sectores, la corrección profesional no tiene, hoy día, ni la presencia ni la prevalencia de otras prácticas.
Así, me gustaría pasarme redacción por redacción a ver si el papel del corrector en medios de comunicación tan siquiera existe ya, por ejemplo. Sin embargo, con esto, principalmente, quería señalar el poco esmero por actualizar el sector: desde tener que seguir consultando en papel manuales imprescindibles de Martínez de Sousa o de Rico que también deberían saltar al formato digital hasta publicaciones de interés como la que UniCo hace no mucho tiempo lanzó bajo el título ‘Deléatur’ (http://www.uniondecorrectores.org/index.php?l=es&s=jc).
En este sentido, considero que faltan recursos, ganas e implicación y, quizá, sea tan simple como que para avanzar unidos y dar relevancia a un sector que no tiene la presencia que debería, deberíamos traspasar el concepto profesión y movernos a través de nuestra pasión por la lengua. Dicho de otro modo, el volumen de blogs, publicaciones y recursos de algo tan esencial como es la comunicación eficaz y normativa frente a las llamadas estrategias de ‘marketing’, por ejemplo, presenta uno de los puntos básicos a mejorar, en mi modesta opinión.
¡Gracias por comentar! =)
Seguimos hablando.
Com veig que el trackback no ha funcionat ho faig (mtmnaluena). Ara fa poc ha sortit la nova versió del Digikam que fa més o menys el que demanava per aquà (tractar els RAW), ara per ara només els de bits.Diuen que a la propera versió tractarà els RAW de 16 bits.Ja va bé això no?
Muchas gracias, Javier, por tu atenta respuesta. Creo que sí, la «implicancia» (para usar tu categoría) del corrector en el sector a menudo no es la que se esperaría, digmos. Y coincido con vos en que puede que haya a nuestro alcance algunos recursos para ponerla en valor. De hecho, un buen ejemplo de puesta en vaor de la profesión me parece la existencia de este blog (sí, esto es un gesto de admiración-felicitación encubierto). Al menos la era digital permite crear algunos bastiones de resistencia. Saber aprovecharlos y afianzar lazos de comunicación que eventualmente permitan un mejoramiento de las condiciones laborales es nuestra tarea. ¡A por una «proactividad entusiasta» de los correctores!
Saludos desde Argentina 🙂
Buenas Javier,
he topado con tu artículo rebuscando entre las posibilidades de comenzar una carrera como corrector y me han parecido muy interesantes tus herramientas. La mayoría las conocía porque también he realizado el curso de corrección de Cálamo pero me gustaría saber en qué consiste lo de la RedIris que es algo de lo que no había oído hablar. Me estoy planteando afiliarme a Unico porque he visto las ventajas que ofrece, ¿cuál crees que será la mejor manera o el mejor sitio en el que encontrar trabajo hoy en día? Tengo experiencia de un año como correctora de periódico también, pero de momento no doy con la manera de volver al mercado.
Un saludo y gracias por tú tiempo
Primero, MILLONES de disculpas por todo el tiempo que he tardado en contestar este mensaje, Miriam. Siempre intentamos responder con la mayor rapidez, pero… ¡esta semana ha sido de locos en el trabajo!
Sobre tu pregunta, la lista de la RedIris es una lista sobre espacios (digitales) de todo tipo de temáticas sobre las que necesites información o quieras informarte acerca de un tema concreto. Funciona a las mil maravillas cuando necesitas ampliar datos sobre un tema científico-técnico, aunque para textos literarios tiene un valor mucho menor, evidentemente.
Te adjunto un enlace: https://www.rediris.es/list/
En relación a tu segunda pregunta, para mí UniCo es una buena fuente de consulta y de relación laboral con otros profesionales, pero la forma de trabajo que nos ha funcionado aquí ha sido unir web y blog corporativo con una búsqueda activa de clientes (hablando en plata y salir a buscar empresas que requieran trabajos de asesoramiento lingüístico y corrección).
También es cierto que muchas empresas tienen otra serie de inquietudes (creación de contenidos, etcétera) que, en nuestro caso, integramos hace varios años para poder dar un servicio más global pero que, a la vez, también han dificultado un poco el interés de las mismas por invertir en normativa. Aquí el público objetivo, desde mi perspectiva, son empresas medianas y grandes que sí están abiertos a una inversión mayor que las microempresas.
¡Espero haberte sido de ayuda en la medida de lo posible!
¡Un saludo bien fuerte!
¡Hola! Soy Clara, te comento:
Soy estudiante de segundo de bachillerato. Este año debo elegir la carrera que quiero estudiar. Adoro leer,y más aún la corrección de textos. Por eso creo que el grado de Estudios Literarios es una buena opción para ejercer este trabajo. Me gustaría que me aconsejaras sobre si es este un buen camino para llegar a mi objetivo, sobre cómo llegaste tú a él, y saber como es realmente este oficio, cuáles son sus ventajas e inconvenientes, y cómo podría llegar a ejecerlo… Necesito algo de orientación y, ¿Qué mejor que pedir ayuda a personas ya involucradas en el mundo editorial? En fin, cualquier información me servirá de ayuda.
¡Gracias! 🙂
¡Hola, Clara! Te contesté por e-mail, pero voy a ver si puedo copiar la respuesta e incluso extenderla un poco más a ver si hay alguien más que pueda beneficiarse de ella. 🙂
¡Saludos y gracias por tu aportación!
– Javier