Poco a poco, se asienta el lenguaje inclusivo en redes sociales y marketing digital. Las marcas lo han llevado a la primera línea de fuego. Pero ¿por qué?

He leído de todo, pero la red solo es un reflejo de la sociedad. ¿Y qué queremos como sociedad? La mayoría: igualdad, visibilización (hoy, más que nunca, con las miles de agresiones anuales hacia el colectivo LGTBI+) y sentirnos identificados/as.

Lo que no se menciona, no existe. Y esa es la gran defensa del lenguaje inclusivo, también en Internet.

A continuación, vamos a repasar las medidas que las distintas marcas han ido adoptando y mi opinión sobre las mismas, que ya te adelanto que es positiva. No obstante, sí creo que hay declaraciones como las del director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, que se han sacado de contexto. ¿Empezamos?

¿En qué consiste el lenguaje inclusivo?

El lenguaje inclusivo busca incluir a las personas de todos los géneros dentro de su discurso. Sin embargo, el castellano (y muchas otras lenguas, por cierto) recoge el resto de los géneros en el masculino. Si yo digo: «vinimos todos», tradicionalmente, se ha entendido que veníamos todos los chicos y todas las chicas del grupo; esto no se revierte por cantidad tampoco; si son 10 mujeres, usaremos «todas», pero sí son 8 mujeres y 1 hombre, 2 hombres o 3 hombres, por ejemplo, seguiremos usando «todos».

Hay varias situaciones en las que la cosa se complica, además:

  • Si decimos «los alumnos»… ¿es un grupo compuesto solo de chicos? ¿o estamos hablando de un grupo de chicos y chicas? Ahí, el lenguaje confunde.
  • ¿Y si utilizamos «los estudiantes»? Peor, porque la palabra no tiene forma femenina.

Este es el quid de la cuestión: a menudo, en el castellano, la forma masculina también se ha utilizado como neutra (el estudiante, la estudiante, los estudiantes), por lo que aplicar el femenino en palabras que no tienen género femenino, se percibe como erróneo (y feote encima).

Los defensores de la gramática —que suena un poco a Los Vengadores— defienden que el género gramatical y el género «humano» no son lo mismo, y están en lo cierto.

Por el contrario, los defensores del lenguaje inclusivo, critican que utilizar el masculino como género por defecto invisibiliza a la mitad de la población y que esto no tiene sentido en el siglo XXI.

Arroba en la policía local de Castilleja

Sin embargo, más allá de la famosa «equis» (todxs) o la «e» (todes), hay otras formas de lenguaje inclusivo que han empezado a utilizar las marcas y los redactores, como el menda. ¡Algunas, mucho más viejas que las anteriores, como desdoblar ambos géneros! (todos/todas)

Vamos a ver las principales opciones de lenguaje inclusivo.

Desdoblar los géneros, por un lenguaje más inclusivo

La principal alternativa es incluir el género femenino como el masculino, separando con barras o agregando las dos palabras: «alumnos/as» o «alumnos y alumnas». El gran contratiempo de usar esta opción es que solemos sobrecargar los textos en los que debemos usar muchos plurales.

Otras cuestiones para tener en cuenta:

  • Se plantea una idea binaria de los géneros, y se omite el género fluido, no binario, etc.
  • Si quedan colectivos no identificados, ¿no nos quedamos a medio camino?
  • ¿Si usamos otras construcciones como «todxs» o «todes» no estamos excluyendo a muchas personas que no se identifican con estas nuevas construcciones?

Siendo prácticos (y prácticas) hay que entender que la comunicación nunca es perfecta y que depende de muchos elementos (emisor, receptor, canal, mensaje, etc.), por lo que nunca encontraremos una forma que aglutine a todo el grueso de la población y haga que se sienta identificada. Por esto, en mi caso, desdoblar el género y alternarlo incluso (¿por qué todos/todas y no todas/todos?) creo que es un gran salto cualitativo. Por otro lado, en textos en los que hablamos con muchos plurales, también es buena idea obviar parte de estos por una mayor fluidez del texto. Todo este párrafo, opinión propia, por cierto (por si hay que apedrear a alguien).

Usar la equis (x) o la arroba (@)

En este caso, utilizamos una grafía más inclusiva y se ha comprobado que funciona. No es casualidad que marcas como Citroën u Operación Triunfo (OT) la utilicen  en su comunicación digital. ¿Por qué no lo peta a tope y se acabó el lío entonces?

Citroen-OT-lenguaje-inclusivo

Hay varias razones:

  • No puede leerse, o sea, ¿cómo lees una equis o una arroba en «alumnxs» o «alumn@s»? ¿Desdoblas el género?
  • Aunque suene irónico, los lectores para personas con discapacidad visual no reconocen las grafías, por lo que, tratando de ser inclusivos, estamos excluyendo a un colectivo en riesgo de exclusión

En lenguaje inclusivo… ¿no mandaba la «e»?

Alguien se levantó un día y dijo: «Pues cambiamos la vocal, y todes arreando». En otras palabras, en lugar de desdoblar, cogieron las grafías que marcan los géneros tradicionales, las mandaron a freír espárragos y se plantearon usar otra que no tuviera connotaciones (en este caso, la «e»).

¿Qué tiene de positivo?

  • Inclusiva, porque se entiende que no rechaza ninguna identidad de género ni colectivo
  • Puede leerse en todos lados, y pronunciarse, y de todo

Pero ¿por qué no ha triunfado como la Coca-Cola?

Uso de la «e» inclusiva en FOX

Otras opciones de lenguaje inclusivo

En los últimos años, han empezado a plantearse otras posibilidades, como:

  • Escribir directamente en femenino, para dar un giro conceptual al problema: ¿por qué nos resulta raro escuchar el plural en femenino?, preguntan sus defensores y defensoras. La realidad es que, yo mismo, no sabría decir si es un tema de hábito o de estructura lingüística (histórica), pero sí que parece complicado que esta opción pueda integrarse al 100 %, pues parece un paso intermedio para la toma de conciencia más que una propuesta definitiva.
  • Utilizar fórmulas correctas sin recurrir al masculino genérico, como ¡hola a todo el mundo! (y no ¡hola a todos!), la humanidad (en vez de los hombres), la ciudadanía (en lugar de los ciudadanos).

El «todes» y el expediente «cocreta», o ¿qué le pica a la RAE?

Sin embargo, un idioma es un ente vivo y, por ello, está es constante transformación. Esto no es una cuestión baladí, porque el lenguaje configura a la sociedad; porque lo que se dice es el reflejo de lo que se piensa y de cómo se construyen las ideas: expresar ideas de una u otra forma también refuerza la manera de pensar.

Sin ser lingüista, voy a hacer un par de apreciaciones finales para explicar:

  • Por qué creo que las marcas deben adaptarse al lenguaje inclusivo
  • Dar mi punto de vista sobre lo que ha ocurrido aquí

Y empiezo por esto último.

¿Qué ha ocurrido aquí?

La realidad es que el lenguaje se moldea a través de la sociedad. Si los hablantes del español o el inglés (ellos están con su propia batalla del they y el them), tradicionalmente, han utilizado fórmulas en masculino genérico, es lógico que se haya llegado a un punto como el actual. Asimismo, si la conciencia social y el uso del lenguaje varía, la RAE y otras academias de la lengua tienen dos vías: seguir negándose (volviéndose ineficientes como institución en aquello de limpiar, fijar y dar esplendor) o incorporar las nuevas formas mayoritarias.

Entre medias, está el tema del género de las palabras, que mucha gente confunde con el género masculino, femenino o neutro de sus hablantes. «La casa» no es más feminista que «el escritorio», ni «la croqueta» que «el queso». En el español, las palabras en sí mismas tienen un género gramatical y, en muchos casos, lo mismo ocurre con otras que sí generan controversia: la estudiante, por ejemplo, sería una de ellas. Es lógico que, a medida que vamos avanzando socialmente, el sexismo que ocultan las palabras vaya siendo cosa del pasado, pero, en muchos casos, esto requiere mucho más trabajo que cambiar una «o» por una equis, como se puede ver en enlaces como los que he dejado por aquí.

Por esto, parte de las reticencias de la RAE, para mí, tienen todo el sentido del mundo, si bien entiendo que, en este caso, el centro no está diciendo que no cambiará, sino que cambiará con la sociedad y no tratando de adelantarse. No es como el caso de las «cocretas», que mucha gente se echa las manos a la cabeza por si la RAE la recoge como vulgarismo o voz corrompida en su diccionario (cosa que no hace, aunque sí lo hace con «almóndiga» y «almondiguilla»).

En definitiva, que incorporar la equis, la «e» o  desdoblar los géneros no es tanto cosa de la RAE como de los hablantes, que son quienes siguen dando trabajo a la RAE.

Las marcas y su adaptación al lenguaje inclusivo en marketing

La adaptación de lenguaje inclusivo al tono de tu marca es una decisión importante. Dependerá siempre de los usuarios a los que te diriges, tus objetivos como empresa, tu ética personal y profesional. Toca ser sensatos y sensatas aquí: el marketing es un medio para un fin; hoy, el lenguaje inclusivo debería ayudarnos a este fin, pero quizá no siempre es así. Por lo tanto, hay que analizar el mercado y decidir.

En mi caso, sí considero que toca adaptarse, ya que:

  • El lenguaje inclusivo es sinónimo de valores: yo escribo a la gente de tú a tú, y le cuento mis historias, y las historias que (creo) que tú quieres oír. Si te hablo de tú a tú, da igual que seas chico, chica o chique, que me vas a entender
  • Es parte de la evolución de la lengua: la RAE es un medio, no un fin: ya lo dije por ahí arriba, ¿no?; recoge, no sienta cátedra y el lenguaje cambia todo el tiempo, por lo que esto ha pasado cientos de veces antes. La pregunta es: ¿te quieres quedar atrás o quieres seguir creciendo como persona y como marca?
  • Te permite conectar con tu público: hoy, quizá es un modo de distinguirse para mejor, mañana será otra barrera a vencer si no te has adaptado; las marcas grandes ya lo saben y lo aplican, pero no lo hagas porque lo hacen ellas, sino porque es la mejor forma de incluir tu propuesta de negocio en el siglo en el que estás.

La lucha por la igualdad, no obstante, no acaba en un buen copy con lenguaje inclusivo, sino que empieza. Personalmente, considero que es igual de importante lo que se dice que lo que se hace, ¿no? Así, que te animo a que apoyes (y contrates) a colectivos en riesgo de exclusión, establezcas políticas igualitarias para ampliar equipo y fomentes la conciliación familiar y laboral, entre otras cosas.