Hace cuatro años y medio (más o menos), empecé a darle caña a esta web. En un primer momento, la idea era simple: dejar atrás la etapa agencia —Vorágine, 2010-2017— y reservar un espacio que me sirviese de porfolio e identidad digital. En un lustro, sin embargo, la vida te puede cambiar cien veces; y algo así me ha pasado. Este 2021, cierro algunos proyectos de marketing y copywriting; es más, agradezco que sigáis escribiéndome y enviándome whatsapps con propuestas, pero no me da la vida «pa’más», la verdad.

Incluso sé que, probablemente, si aceptase, viviría más tranquilo, pero mi padre, por lo menos, me enseñó dos cosas con su ejemplo. A trabajar por lo que quieres y a estar orgulloso de tu trabajo —trabajes de lo que trabajes—, esa la contamos como una; la otra fue algo más dura, y es que todo acaba, a menudo, mucho más deprisa de lo que esperas, y hay que apostar por el tipo de vida que quieres.

TL;DR? Resumen, «resumidín»

Desde 2021-2022, solo acojo un número limitado de proyectos de redacción relacionados con el bienestar animal, la etología, la educación canina y el nicho «mascotas», o sea, como copywriter freelance especialista. Aun así, si te gusta mi perfil y me buscabas para otra cosa, escríbeme, y nos echamos un café, y vamos viendo.

Multipotencialidad, y nuevos caminos…

En algún momento, hablé sobre el concepto de multipotencialidad. La cuestión, supongo, es que puedes aprender sobre muchas cosas, pero no podrás trabajar de todas a la vez. Ahora (ya hace tieeeempo, con muchas es), estoy inmerso en otros proyectos que me hacen feliz, y eso es lo que cuenta. Había oído a gente hablar que a los treinta dejaron el bufete y se hicieron carteros, o la gestoría para hacer «ñapas» de casa en casa; también está el veterinario que se pasó al copywriting y, en este caso, el copywriter que (ahora) prefiere la educación canina.

Esta entrada es… como la primera que publiqué en el blog, pero al revés. Abrir puertas, seguir caminando, significa que otras puertas se cierran: es lo que tienen los nuevos caminos. La puerta anterior, me trajo hasta aquí, vete tú a saber hacia dónde vamos con la siguiente. Quizá, durante un tiempo, puedes montártelo (como yo he hecho) entre idas y venidas, pero hay un tiempo para todo también. Un tiempo para pegar portazo, o echar a andar, y no volver a mirar atrás. Lo que quiero decir es que necesitaba este texto, más por mí (de nuevo) que por quien lo lee; te cuento un último secreto: quien escribe es, en esencia, egoísta.

Aun así, me sirve para deciros:

Dejo un último consejo.

Haced siempre las cosas con toda el alma, que antes o después llegan a quien tienen que llegar, y más vale ser dueño de tus errores que esclavo de tus aciertos.

No sé si me ha salido así, o la leí en algún sitio y, aunque quede mal decirlo, (en esto) creo tener toda la p*** razón.

Buen viaje.

Nos seguimos leyendo por aquí; y también en Doblando tentáculos, en Twitter y en Instagram (no subo fotos de comida, ni de pies, lo siento, solo bichos, naturaleza y textos largos).

Un apunte final. Con la sinceridad que me caracteriza (y quien me conoce, sea en ámbito personal como profesional, lo sabe); estoy «currando» (mucho; feliz: aquí) y sigo aceptando propuestas de trabajo. Creo que mi etapa dedicada únicamente al copy y marketing termina aquí, pero ¿quién sabe? Tú escríbeme: tendemos a creer demasiado a menudo que las cosas son para siempre, como si hubiese algo seguro en esta vida. 😉