Varias veces por semana, me llegan correos o mensajes por WhatsApp con cuestiones relacionadas con el trabajo de redactor freelance. En (gran) parte me halaga, pero poco puedo hacer: si me pongo a responder e-mails, no trabajo, y, si trabajo, no puedo responder esos e-mails. 

Pero ¡traigo la solución!

NdA: Está guía de redacción freelance seguirá «engordando», reestructurándose (bueno, ella no: lo haré yo) y siendo actualizada; por ahora, he unificado en un solo texto las entradas siguientes:

  • Cómo trabajar de redactor freelance (I y II)
  • Preguntas imprescindibles para contratar a un redactor freelance
  • Entrevista a Roger García, de Redactor Freelance
  • Trabajar como blogger profesional

 Una gran guía para el redactor freelance (en formato on-line)

(El porqué)

La verdad es que tengo bastante material en el blog. Por norma, es lo que suelo comentarle a la gente: «¡Echad un vistazo en mi blog!» Paulatinamente, quiero recopilar todo ese material, ampliarlo y crear una guía en multiformato. Por ahora, no obstante, lo tengo todo manga por hombro, y me he dado cuenta de que 10 artículos distintos no son viables, así que lo he «arrejuntao’» todo en uno y le he dado coherencia, o lo he intentado.

JRUIZ - Copywriter Barcelona

Mi explicación, en dos párrafos

Estos meses que estoy dedicando más tiempo a crear contenido propio para promocionarme como redactor freelance, me he «pispao» de un par de cosas: primera, los artículos largos y bien estructurados cada vez resultan más útiles para la gente y golosos a ojos de Google; segunda, no tiene mucho sentido crear artículos y más artículos, sino que hay que empezar a acoger primeras posiciones en buscadores con contenido bien trabajado y, a continuación, crear contenidos más específicos orientados a búsquedas de larga cola/longtails.

Los canosos, a veces, todavía tendemos a intentar ocupar varias posiciones de las SERPs (página de resultados) con una misma keyword, porque todo tiempo pasado fue mejor (¡mentira!). Esa idea, por cierto, se la han llevado el SEO local y sus «amigüitos». En otras palabras, aquí tienes varios contenidos en uno: experiencia y posts y te los presento en un formato útil para que los leas y los escuches cuando lo necesites.

Formación redactor digital & copywriter

Para qué te sirve a ti, como redactor freelance

Si estás empezando, quizá tienes algunas dudas que no termino de resolverte en Copywriter freelance en Barcelona, un día en mi vida o en Redactor digital: ¿dónde buscar trabajo?  Esta entrada (recopilatoria), a diferencia de las anteriores, está enfocada a conceptos más teóricos, mientras que las otras dos cuentan con recursos prácticos y herramientas para el día a día.

Te lo comento, just in case.

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Tiempos y precios para el redactor freelance (Pt. 1)

A mediados de diciembre, Roger García recogía los datos de un estudio sobre estadísticas y tendencias sobre el blogging en 2018 (Blogging Statistics and Trends: The 2018 Survey of 1000+ Bloggers) y el blogger profesional. ¿Para qué? Pues para contrastar datos sobre el precio que un redactor profesional está cobrando por su trabajo y si este es viable. Yo empecé, en 2008-2009, cobrando 12 euros por artículo de 300 palabras: a las empresas grandes y a las agencias les parecía una barbaridad. Pymes y autónomos, descartados. En 2017, llegué a una conclusión: no es cosa de coger más y más trabajo, es que no me están pagando lo que me tienen que pagar.

El artículo de García —Retrato de un blogger: ¿afición o profesión?— informa sobre varios datos interesantes del estudio:

El tiempo que los bloggers dedican a redactar artículos para sus blogs no ha parado de crecer. Si en 2014 tardaban una media de 2 horas y 24 minutos, en 2018 ya se superan las 3 horas y 28 minutos.

La longitud de los posts no para de aumentar. Si en 2014 un artículo para blog tenía una media de 808 palabras, en 2018 hemos llegado a las 1.151 palabras… ¡y subiendo!

[…] el estándar se sitúa en un artículo nuevo cada semana.

El tiempo de gestión del cliente y el precio-hora

Yo he terminado cobrando por proyectos. Aun así, hasta no hace mucho cobraba por hora de trabajo aún y, mucho antes, por artículo. En su día, abandoné el precio por artículo, con la intención de visibilizar todo el trabajo que hay detrás para quien quiera pagarlo —y hay muchos clientes, en especial, algunas agencias, que no quieren ni oír hablar de un precio-hora, que conste—; del mismo modo, tengo la suerte de haber conseguido una cartera de clientes y un reconocimiento amplio en el sector, y no tengo grandes problemas si, hoy día, un lead se descuelga o una agencia no quiere aceptar esto.

¿Te envío contenido muy animal? Sin spam. 😉

Como todos, también soy flexible, y no recomendaría a ningún redactor o redactora que incrementase un 200 % el precio al cliente que lleva cinco años confiando en él/ella: hay que ser agradecidos, y flexibles, como ya he dicho, pero de esto a ser canibalizado por el trabajo propio y el mercado, hay un trecho, ¿verdad?

Dicho esto, os voy a explicar cómo llegué yo a las conclusiones que os he expuesto aquí arriba…

Experiencia con clientes y resultados

Redactor profesional vs. la experiencia en El blog salmón

Hace casi una década, uno de los colaboradores de El blog salmón comentaba a raíz de la experiencia del cliente: «Lo peor reside en que ciertas empresas no aplican el mismo valor que dan a su tiempo que el que dan a sus clientes, cuando, en realidad, […] en un servicio, ambos tienen el mismo valor.» Era 2008, y si hubiesemos hablado de «blogger profesional», las risas estaban aseguradas. La gente embarcaba en esa experiencia digital donde aquí lo tengo cómodo/en cualquier momento (acceso inmediato al producto) y, allí (en la tienda; negocio), toca esperar. Con Internet en todos los hogares, esto no tuvo una única solución, sino más bien una segmentación necesaria: ¿quieres hacer la compra en línea? ¡Ahorra tiempo! (valor diferencial); vale, no: tú quieres escoger los tomates y las peras de kilómetro cero: proximidad, cercanía, el producto frente a ti (otro tipo de valor diferencial); así.

La experiencia de cliente (user experience y user centered)

En los años siguientes, se produjo el cambio: vamos a escuchar al cliente. Lo quiere 24/7; no quiere acercarse a la tienda o negocio: Internet; aplicaciones móviles. No le importa moverse, acercarse, esperar: ¿cómo podríamos mejorar su experiencia de compra? En el segundo punto es donde entran los conceptos a caballo entre el marketing y la sociología: gestión de colas, establecimientos «drive thru» o citas previas, donde, además, se ofrece a los clientes una experiencia individualizada, acorde a sus necesidades como público objetivo y cuyas expectativas se cubran o se vean superadas.

A nivel general, la perspectiva parece quedar clara. Sin embargo, esto pincha mucho más de lo que puede parecer a simple vista, porque el tiempo de gestión del cliente propio de las agencias no conlleva la misma gestión de tiempo por cliente en un autónomo.

Vale, espera. Deja que me coloque las neuronas en su sitio y lo desarrollo un poco más.

El tiempo de gestión por cliente, como clave

Con todos los conceptos de aquí arriba claros, las empresas se dan cuenta de que la gestión del tiempo de los clientes (duración de la experiencia de compra o del servicio) conlleva un tiempo de gestión por cliente (tiempo que la empresa dedica a cada cliente). Cuanto mayor es un equipo, más sencillo resulta controlar estos tiempos; pero también funciona a la inversa. Si lo que comentábamos en los primeros párrafos lo aplicamos al dedillo a cualquier pequeño negocio (por ejemplo, escritura o redacción para medios), nos podemos llevar un guantazo faraónico. El porqué es simple: el tiempo de gestión por cliente debe variar entre la gran empresa y el autónomo/freelance, pero nosotros erre que erre, y obviando este punto.

Pero, ¿por qué? De acuerdo, es una buena pregunta para la que yo tengo mi respuesta. En mi caso, el valor diferencial de un profesional autónomo es distinto a una empresa, y se basa en los siguientes puntos:

  • Cercanía: el trato es más cercano, pero, sobre todo, es más directo y horizontal (de tú a tú).
  • Especialización en un sector/ámbito/temática, ¡lo que sea! Ahí deberías ser el mejor, que de eso vives o pretendes hacerlo, ¿no?
  • Implicación mayor en tu proyecto, porque puede asumir un número limitado y quiere cuidar a cada cliente/empresa.
  • Precio, por cojones; un autónomo no tiene los mismos costes fijos que una firma grande (o una pyme), por lo que, si no es un Messi de su sector, no puede cobrar más que una de estas.

Tiempo y precio: cuestiones clave del redactor freelance

Habrá más cuestiones, pero ya he llegado donde quería. Tiempo y precio. Hoy, la mayoría de los proyectos que pinchan, entre los amiguetes/conocidos/colaboradores autónomos, no lo hacen por una mala gestión en la experiencia de adquisición del producto/servicio, sino por una gestión errónea del tiempo dedicado a cada cliente (o lead de calidad). Muy a menudo, nos da miedo competir con agencias cuando deberíamos tener claro que no tenemos por qué hacerlo. Nuestra ventaja es que nos movemos en pequeños nichos y no en sectores integrales; en cambio, es mucho más habitual olvidarse completamente de los dos cálculos que tienen más peso y que se convierten en dos grandes escollos.

Tiempo en la redacción freelance

«Tiempo» y timings del redactor

A veces, encontramos  a clientes que buscan la misma gestión y acompañamiento propia de la «gran empresa» en el autónomo; y esto se traduce en: horas de reuniones presenciales, llamadas telefónicas recurrentes o inmediatez. ¿Nuestro trabajo? Explicar a cada lead de calidad aquello que está incluido y aquello que no está incluido en nuestra oferta de servicios: habrá leads que se conviertan en clientes, y habrá leads que no. Por el contrario, si intentamos ofrecer todo y más por competir contra esa competencia indirecta, solo encontraremos dos vías, y ninguna buena: devaluar nuestro trabajo (1) o destrozar nuestro precio/hora (2), ya que vamos a hacer más horas que un reloj asumiendo tiempos muertos que no estaban contemplados en ninguna parte.

Precios - Trabajo copy

«Precio» en el redactor freelance

Unas líneas atrás, he avanzado que el precio de un freelance debería ser mucho menor al de una agencia por servicios similares. No obstante, a menudo esto alcanza cifras a la baja que nos perjudican a todos. Pero aquí el error no suele venir tanto de terceros como de nosotros mismos: no tiene lógica permitir que los leads de calidad o incluso nuestros clientes actuales decidan qué precio debería tener nuestro trabajo.

Claro que tenemos que ser un poco críticos: si todo dios trabaja a 30, 40 o 50 €/hora (por poner una cifra), puedes tratar de hacerlo a 300 €/hora porque tu trabajo es la releche, pero, de igual modo, puede resultarte infinitamente más complicado encontrar clientes. Por el contrario, si nos movemos en las cifras propias que nos da el mercado y le explicamos el por qué a los clientes, lo entenderán (o deberían entenderlo); y si tu camino hacia un sueldo digno es lógico, aquel que no lo entienda, no debería ser tu cliente, ni tú trabajar en sus proyectos.

Dejo para el final un último consejo: llamadas, e-mails, reuniones (presenciales o Skype), documentación… Si todo eso son acciones necesarias para la redacción (para tu trabajo), son horas de trabajo, y se deberían cobrar. En este sector —el blogging profesional, el marketing de contenidos, el copywriting, no importa el término— es muy habitual limitar el precio al contenido con la excusa de que ese es el trabajo. Si uno no quiere trabajar y encima/a arruinarse, solo hay dos opciones: o se contempla en el precio por artículo, o se cobra como horas aparte: no hay más opciones; cualquier otra opción es regalar horas de trabajo.

***

Preguntas imprescindibles para contratar a un redactor freelance (Pt. 2)

El otro día recibí una llamada que me pidió referencias y me preguntó por qué debía contratar a un redactor freelance. Así, sin más, a las diez y cuarto de la mañana, con el café todavía echando humo encima de la mesa.

«No te conozco», le dije, «por lo que no sé si tienes conocimientos de SEO o de marketing de contenidos, pero esa sería la segunda mejor razón que puedo darte.»

«¿Y la primera?», preguntó.

Capté su atención con esa idea.

La primera razón es el tiempo: el tiempo de trabajo que, al contratar a un redactor, se convierte en rentabilidad. Es la misma idea por la que contratamos gestorías o compramos comida precocinada.

Rentabilizar el tiempo de trabajo de los clientes es importante porque es algo que, si el redactor que nos ofrece contenidos es bueno, está asegurado. Así, a priori, cualquiera puede mentirte con respecto a sus conocimientos, los resultados de su trabajo o la calidad del mismo, pero el concepto principal —el tiempo— es real. La base por la que contratamos a un redactor freelance es esa y, sobre esta, podemos estar seguros.

Volviendo a dos preguntas clave: tiempo y resultados

Como decía en los primeros párrafos, un servicio de marketing de contenidos no tiene que ser barato o caro (conceptos relativos, además), sino responder rápidamente que nos va a ahorrar tiempo de trabajo. Y nos va a ahorrar tiempo de trabajo porque a no ser que nos dediquemos al sector, nuestros conocimientos serán limitados y nuestro tiempo de trabajo estará centrado en otras actividades.

Redactor freelance - Tiempo (1)

El redactor freelance  te ahorra tiempo porque…

#1 Desenfunda más rápido: porque tiene los conocimientos y la experiencia.

#2 Más le vale: ya que dedica su jornada laboral a ese trabajo, y tú no.

#3 Te obliga a relajarte: porque tú ya tienes mucho trabajo para preocuparte del blog de la empresa.

Una vez llegados a este punto, mucha gente suele decirme que no ve del todo lógico dejarse tanto dinero (¡deberían ver las tarifas de otros redactores o agencias de marketing de contenidos!) por escribir. Ante esto, jamás discuto. El beneficio de un redactor freelance debe ser tanto para el cliente como para el profesional, por lo que si el cliente prefiere chuparse las horas de analítica, documentarse, estructurar las ideas, escribir, revisar y maquetar en WordPress o en el CMS que corresponda, es libre de hacerlo.

Muchas personas no saben delegar, y llevan ellos la fiscalidad, la publicidad, el marketing digital y todo lo que puedan; yo considero que eso es improductivo y, peor aún, insano, pero vivimos en un país libre, ¿no?

Por otro lado, un redactor freelance solo nos ahorrará tiempo si hace bien su trabajo: eso es así. ¿Cómo podemos estar seguros de eso? Lo siento, pero no podemos. ¡Pero tranquilo/a! La verdad es que no puedes estar seguro de nada en esta vida, ¿verdad? Por desgracia, no todas las operaciones salen bien ni las relaciones de pareja, ¿por qué te iba a funcionar siempre un redactor?

Sin embargo, no es lo mismo irse a un cirujano de fama internacional que a un recién graduado, ¿verdad? Aquí aplicamos lo mismo. Te recomendamos que mires para qué clientes trabajan, qué conocimientos tienen, si el equipo tiene perfil en LinkedIn, si muestran su currículum vítae, etc.

Redactor freelance - Resultados (2)

En resumen, la calidad de un redactor freelance se ve en

#1 Sus credenciales: todos empezamos un día, pero si vas a lo seguro, fíate de aquellos con experiencia en sus espaldas, aquellos que trabajan para agencias de marketing, grandes marcas y empresas conocidas

#2 Que predican con el ejemplo: échale un ojo a su blog, evalúa cómo les has encontrado, plantéate cómo escriben… ¿Si no te llama la atención cómo se venden, crees que venderán bien tu marca?

#3 Los pequeños detalles que hacen la vida: si quieres hilar fino, eso es un punto a tener presente. Hoy, el marketing de contenidos es lo que un día fue el SEO, con la diferencia de que todos sabemos escribir. Pero no por ello todo el mundo se cree escritor, ¿verdad? Observa la ortografía, la estructura de los textos, su engagement, sus resultados, y decide.  

Aun así, cabe la posibilidad de equivocarnos, y que aquel equipo de marketing de contenidos que parecía tan profesional y simpatiquísimo ha resultado vender… mucho humo. Para evitarlo, te recomiendo que una vez tengas claro que van a solventarte todas tus preocupaciones relacionadas con el blog mediante tiempo y calidad de contenidos, eches un ojo a las diez preguntas que todo redactor freelance debería saber contestarte, ¿te parece?

Diez preguntas que todo redactor freelance debe contestar (Pt. 3)

Como te comentaba, entre las múltiples ventajas destaca quizá la experiencia en diferentes sectores, así como la disponibilidad del redactor para cuadrar sin problemas tu proyecto dentro de sus horarios (lo que, si asumimos personalmente la redacción, suele ser complicado).

Si queremos estar seguros de que vamos a acertar en nuestra elección, anotaremos estas preguntas y evaluaremos sus respuestas acorde a lo que pretendo exponerte a continuación, ¿vale?

#1 ¿Qué contenidos redactas?

Esta pregunta parece absurda y es la principal. Con el auge del marketing de contenidos hemos olvidado que muchísima gente muy profesional no ha visto el Keyword Planner de Google en su vida. Eso quiere decir que jamás ha preparado contenidos destinados al posicionamiento web. Serán bloggers especializados en branding (esto es raro, raro, raro…, no la norma), comunicados de prensa, manuales, presentaciones corporativas en formato PDF, e incluso eBooks o informes de negocio.

Pregúntate: “¿Qué me interesa?” Y evalúa si lo que te ofrece el candidato o candidata se adapta a esas necesidades. Hoy, un redactor freelance debe, o bien saber crear y posicionar contenidos, o bien, como mínimo, seguir unas directrices claras de posicionamiento impuestas por una agencia de comunicación o marketing. Y lo primero mejor que lo segundo. Siempre.

#2 ¿Cuáles son tus tonos o estilos de escritura?

Si te fijas, en su día (modif.), en el blog de Vorágine escribíamos Laura Palau y Javier Ruiz; Laura escribía de forma cercana, pero más impersonal; yo, que soy un tipo dicharachero y algo caradura, prefiero dejarme de rollos y empatizar al máximo con el lector o lectora. Eso no quiere decir que un redactor freelance no deba adaptar su tono y estilo, todo lo contrario, pero es probable que los proyectos que necesitaban más empatía, humor o una pizca de sarcasmo, cayeran (y caigan) en mis manos, y otros con un componente más serio o formal iban a parar a ella. Al fin y al cabo, aquí siempre se cumple el somos quienes somos.

Adaptarse es algo básico cuando queremos comunicar el mensaje de una marca; habrá empresas que se tiren a la piscina del storytelling, mientras que otras, simplemente, desearán focalizar su aportación a través de consejos como expertos en un sector. Contrata al redactor freelance cuyo mensaje estés convencido/a de que funcionará.

#3 ¿En qué temáticas tienes experiencia?

Cuando me aparece un proyecto de ingeniería mecatrónica, arrugo el morro. Y si el cliente necesita algo muy específico, le recomiendo a otros profesionales u otras alternativas (por ejemplo, trabajar en colaboración con su equipo, remitir documentación, etcétera). La realidad es que nadie nace sabiendo, ni nadie sabe de todo.

Desde aquí te recomiendo encarecidamente que trabajes con gente que tenga experiencia en tu sector (cocina, tecnología o viajes son buenos ejemplos no excesivamente técnicos), o que encuentres a una persona que, si bien carece de tanta experiencia, esté abierta a negociar un precio en contraprestación a la curva de aprendizaje que tú vas a tener que asumir. Las mejores herramientas aquí serán: currículum vítae, experiencia y, siempre que se pueda, especialización.

#4 ¿Qué tal trabajas en equipo?

Sí, esto es importante. ¿A que no te lo imaginabas? Es importante porque un redactor debe tener algo que decir, y para formarte una idea hay que saber documentarse, pero también hay que preparar entrevistas, conversar y nutrirse de experiencias propias y ajenas.

Si crees que esto puede ser necesario, busca a alguien que tenga todos los pros posibles al respecto: usuario de social media (Facebook, Twitter, LinkedIn…), buen conversador al teléfono, facilidad en la escritura de correos electrónicos… Aunque recuerda que no creo que exista el profesional perfecto, ¿eh? ¡Que conste!

#5 ¿Y sobre la documentación…?

Antes de  escribir, el redactor freelance debe llevar a cabo un proceso de documentación e interiorización de los contenidos. Estos contenidos puedes dárselos tú (tu empresa) o puede tener que buscarlos. En el caso de una agencia de viajes, el perfil corporativo en redes sociales o los artículos centrados en la empresa necesitarán documentación propia, pero quizá la redacción de contenidos viralizables en redes, como corresponde al marketing de contenidos, requieran saber qué aeropuertos hay en Cuba, qué restaurantes son la leche en la Quinta Avenida o dónde podemos dormir a buen precio en Tokio.

Lectores de feeds, blogs especializados, buscadores, alertas, libros (sí, ¡libros!, y no tienen por qué ser eBooks siempre) y un larguísimo etcétera. De igual modo, evalúa si hace buen uso de sus recursos, si se equivoca por exceso o por defecto, o si sus fuentes e interés son de calidad en el proyecto.

#6 Estructura del artículo, o la disección como trabajo

¿Qué tiene un buen artículo para el profesional que pretendes contratar? ¿Ideas fuertes y bien segmentadas?, ¿Mucho h2 y poco h3? ¿Una prosa rápida y precisa, o especializada e inmersiva? Personalmente, en nuestras colaboraciones valoro mucho la forma de estructurar las ideas en el texto y la corrección ortográfica del mismo pero, en marketing de contenidos, por encima de todo tengo presente:

  • La habilidad del redactor por captar la atención de su interlocutor
  • La correcta definición de su target
  • La ordenación de ideas con recursos tipográficos (viñetas, listas, párrafos de un tamaño adecuado…)
  • Las imágenes escogidas en relación al artículo
  • Cuándo decide usar o no usar un CTA o llamada a la acción (call to action)

#7 ¿Sabe explicarte los beneficios del marketing de contenidos?

O, dicho de otro modo, ¿sabe optimizar contenido para buscadores? El 90% de los encargos tratan de esto: todo el mundo quiere un blog, y ese blog debe dar unos resultados a nivel de SEO y de branding o imagen de marca. Los resultados pueden o no tener una relación con una campaña de inbound marketing detrás (que recordemos, concentra posicionamiento web, redes sociales y marketing de contenidos), pero es importante reconocer si un redactor sabe escribir para buscadores.

Ahora, eso significa saber de posicionamiento web para saber cómo escribir un artículo de calidad. Significa estar actualizado en cuanto a técnicas de marketing y publicidad, y saber cuáles son los últimos cambios en el algoritmo de Google, y de qué se habla en el sector y cómo puede uno mantenerse informado. Y, sobre todo, significa saber estructurar un texto, usar una palabra clave, o varias, o potenciar una long tail, y escribir. Se trata de saber de ambas cosas, pero lo que todavía es más importante, se trata de saber combinar ambas cosas.

#8 Aspectos finales: horario, tiempos de entrega y revisión

Un freelance o una empresa de marketing de contenidos que no tiene un horario fijo de trabajo es probable que nos esté diciendo que realiza su actividad como complemento a otro trabajo. Eso quizá los hace más baratos, e inestables. Del mismo modo, los tiempos de entrega y la revisión de los contenidos nos indican si el equipo o el redactor freelance han estructurado un sistema propio o si trabajan bajo petición.

A mi modo de ver, el marketing de contenidos es como el community management: todo debe parecer muy natural, pero detrás debe haber mucho trabajo. Y eso se consigue con estructura, y tiempos de trabajo y fechas de entrega realistas, y un proceso de revisión que minimice cualquier error. Hay otras formas de trabajar, sin duda, pero no son para mí, ni para Vorágine.

#9 ¿Te consideras caro o barato?

Esta pregunta nos permite evaluar a quién tenemos delante: ¿a alguien con los pies en el suelo?, ¿una persona consciente del mercado?, ¿de sus necesidades y sus tiempos de dedicación?, ¿de la inversión media de sus clientes? O a alguien que no se ha planteado nada de lo anterior y que, sin duda alguna, es bastante novel en el sector.

Roger García, de El blog del Redactor Freelance nos preguntaba si, en Vorágine, las agencias y las empresas nos regateaban los precios en la fantástica entrevista que nos dedicó, y nosotros le explicamos que detrás de nuestras tarifas había muchas horas de estudios de mercado con los que cuadrar precios, dedicación y calidad.

Así, un redactor freelance puede escribir un máximo de palabras por hora y debe cobrar un precio por hora de trabajo que le permita vivir, por debajo, la calidad se resiente. A partir de aquí, no es lo mismo dedicar una hora que cincuenta al mes.

#10 ¿Por qué escribe el redactor?

Sé que la mayoría preguntaría al redactor freelance si le gusta su trabajo, qué le reporta, etcétera. Yo paso. En la mayoría de los casos dirán que sí, y es lógico: si dicen que no, los deberías descartar directamente. Tras cinco años redactando en Vorágine, he descubierto que lo verdaderamente importante es descubrir qué motiva a esa persona. Habrá quien se sienta motivado porque le encanta escribir y puede hacer de su pasión, un trabajo; quien lo utilice como complemento de sus trabajos de traducción, o a quien se le dé muy bien, y prefiera eso que trabajar de copywriter en una agencia de marketing de contenidos con cincuenta redactores más.

Llegados a este punto (¡y discúlpame la extensión del artículo!), seguro que encontrarás a multitud de profesionales que consideras que pueden funcionar como colaborador externo. Te recomiendo que no te dejes llevar; primero, pide recomendaciones, consulta su cartera de clientes y tómate unas horas para valorar las opciones; después, decide.

A partir de ahora, el redactor, freelance o no, se convierte en una pieza clave de tu equipo y de tus objetivos de marketing de contenidos, y eso también significa que será (en realidad, ya es) un mercado laboral que crecerá como la espuma en 2015. Por tanto, céntrate en la calidad y la experiencia, y no lo bases todo en el precio.

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Trabajar de redactor freelance: 5 aciertos, 5 errores (Pt. 4)

Hoy en día, trabajar de redactor freelance es una alternativa con cada vez más salidas especialmente en el panorama digital. El auge del marketing de contenidos, la gran cantidad de información que necesitan las publicaciones online (y la publicidad online, también) para nutrirse; el crecimiento imparable de cursos en línea… Todo ello, solo es una pequeña muestra de las puertas que ha abierto Internet a los maestros de la lengua.

Si tú también te estás planteando lanzarte a la piscina y trabajar de redactor freelance, puede que tengas algunas dudas sobre las habilidades que necesitas desarrollar más allá de defenderte con la ortografía y la gramática, ¿verdad?

Aspectos básicos para trabajar de redactor freelance

Para dedicarte a la creación de contenidos, deberás tener en cuenta esta breve lista de habilidades que deberás potenciar para que tu carrera no se estrelle dos días después de haber despegado. ¡Vamos allá!

#1 Buen manejo del idioma

Esto, como te podrás imaginar, es básico e indispensable. No puedes ser redactor (al menos, no uno que se precie) si no dominas las reglas ortográficas y gramaticales, y tienes una excelente capacidad de redacción.

#2 En la variedad está el gusto

Para atrapar al lector y cautivarlo de verdad, procura recurrir a los verbos, que son los que dan ritmo a los textos; por el contrario, evita usar adjetivos y adverbios pobres en beneficio de otros adverbios más potentes. Por ejemplo: no es lo mismo decir “me gusta mucho leer” que “me apasiona la lectura”, ¿verdad?

#3 Be water, my friend

Trabajar de redactor freelance supone escribir de muchas temáticas; tendrás que adaptarte a lo que te pidan tus clientes, pero también acoger áreas de especialización. ¿La clave? Documentarte, ¡y encima, mejorarás tu culturilla general! ¿Qué más puedes pedir? Eso sí, no confundas ser polifacético con escribir sobre temas que necesitan una especialización técnica, ¿de acuerdo?

#4 Sé ágil y dinámico

A nadie le interesa un texto poco concluyente, con explicaciones innecesarias y lleno de rodeos. Todo lo contrario: apuesta por ir al grano, con frases cortas que aglutinen las ideas del texto. Así, te será más fácil captar la atención de los lectores.

Para dar más agilidad a tus escritos, procura introducir apelaciones al lector para mantener su interés y hacerle saber que es a él a quien estás hablando.

#5 Primero escribir; después, editar

Evita hacer pausas cada dos por tres para editar el texto, porque perderás el hilo conductor de lo que estás escribiendo y al final el documento perderá coherencia. Es mucho mejor plasmar todas tus ideas, releer y cambiar lo que sea necesario. Después, ya puedes editar: justifica el texto y juega con las negritas y los colores para guiar al lector por las partes que más te interese.

Mucha gente, primero, escanea los textos en busca de aquello que le interesa y, si le convence lo que lee, decide volver al principio y leer el texto completo.

¿Qué más se necesita para trabajar de redactor freelance?

Bueno, una de las ventajas principales de trabajar como redactor es que no necesitas una lista interminable de habilidades para desarrollar tu trabajo. Con lo que te comentaba antes, y grandes dosis de curiosidad podrás sobrellevar cualquier trabajo, especialmente si te esfuerzas en documentarte bien y estar siempre al tanto de las últimas novedades.

Ahora bien, si quieres focalizar un poco tu carrera en sectores más específicos, siempre puedes apostar por mejorar tu formación para orientarla hacia donde desees. Por ejemplo, si quieres dedicarte a crear contenidos para webs te sería muy interesante hacer un curso sobre redacción SEO para saber cómo deben ser este tipo de textos.

Del mismo modo, si lo tuyo es redactar para el mundo del marketing, no desestimes la posibilidad de formarte en storytelling. El concepto de buyer persona está en alza, y se demanda cada vez más. Así que procura estar al día de las últimas tendencias para que tus posibles clientes no te pillen desprevenido o desprevenida. ¡Pocas cosas generan más mala impresión que un profesional que no sabe de lo que le hablas!

Cuando por fin das el paso y decides adentrarte en la profesión de redactor freelance, es normal que te asalten dudas sobre lo que tienes o no tienes que hacer o cómo desenvolverte en tu día a día. Para hacértelo un poquito más fácil, hemos preparado una recopilación de errores que todos, en mayor o menor medida, hemos cometido y en los que no deberías caer. ¡Vamos allá!

5 errores que no deberías cometer como redactor freelance

#1. Poco a poco pela la vieja el coco

Un error fatal para la vida laboral de cualquier redactor freelance es la inconstancia: apuntarte a una o dos ofertas de portales de empleo está bien, pero si quieres dedicarte a esto de modo profesional tienes que ser perseverante. Hay muchos lugares donde puedes preguntar y ofrecer tus servicios como redactor profesional, desde agencias de marketing hasta periódicos o revistas.

Si no recibes más que negativas, no desesperes: como te decía, la paciencia es una gran virtud que tendrás que ejercitar (aunque no quieras) hasta que se te abran las puertas del mundo laboral. Conseguir clientes no es fácil, pero si eres constante verás cómo el segundo tarda menos que el primero y el sexto mucho menos que el quinto. ¡Ánimo!

#2. Vísteme despacio, que tengo prisa

A todos nos ha pasado: los primeros presupuestos que te llegan como redactor freelance son motivo de celebración, y por eso cuando desestiman tu oferta la decepción es indescriptible. En serio, nos ha pasado a todos. En lugar de deprimirte, pregúntale a la persona interesada por qué la ha desestimado y mejora esos puntos en la próxima ocasión. ¡No hay mal que por bien no venga!

#3. Si no te quieres, ¿cómo te van a querer?

Un error muy grave que todos hemos cometido en algún momento es no valorar adecuadamente nuestro trabajo: el tiempo dedicado a escribir no volverá, y tampoco se puede ofrecer un texto de calidad sin un proceso de documentación y revisión que complementa la propia redacción del documento.

Con esto, quiero decir que dediques un momento a pensar por cuánto vendes tu trabajo y qué beneficio te está aportando. ¿Cuánto tiempo tardas en escribir un artículo de 800 palabras? ¿Y uno de 400? Ten en cuenta que los precios de cada artículo deben darte para vivir si quieres dedicarte a ser redactor freelance profesionalmente, y esto significa no solo llegar a final de mes: también tienes que contar con una cuota de autónomo, y con que en algún momento te contagiarás de alguna gripe asesina, y que en agosto hay que cogerse unos días de vacaciones porque con el calor no se puede… En definitiva, que tienes que cubrir gastos y, además, conseguir un fondo que te permita mantenerte a flote en las épocas en las que haya menos trabajo.

En la misma línea, no tengas reparos en negarte a cumplir con propuestas abusivas, que generalmente se escudan en un “si quedamos contentos con tu trabajo, tenemos muchos encargos más por hacerte”. Valora tu tiempo y tu esfuerzo y decide en consecuencia.

#4. Al César, lo que es del César

Lo mismo sucede con las muestras de trabajo gratuitas: cada cual es libre de decidir si quiere regalar su trabajo o no, pero lo mejor es tener una carpeta con diferentes ejemplos de textos que hayas redactado y hacerlas llegar a la persona interesada, previa firma de un contrato de confidencialidad. De esta manera te estarás cubriendo las espaldas ante un posible mal uso de tus textos (aunque esto no tiene por qué suceder).

El motivo es simple: a ti, preparar un texto específico para un posible cliente te lleva tiempo, y el tiempo es dinero. Y si este posible cliente recibe tu muestra gratuita y 15 muestras más… Bueno, tal vez entonces ya no necesite los servicios de un redactor freelance porque ya ha conseguido los posts para un mes entero, ¿verdad? Obviamente, te hablo de un caso extremo, pero mejor es prevenir que curar.

#5. Un “no” a tiempo vale más que mil palabras

Antes de empezar un proyecto nuevo, asegúrate de que todo el mundo tiene claro lo que se acordó. Procura esforzarte por entender lo que el cliente te está pidiendo y envíale una propuesta a modo de resumen por escrito, para que no queden dudas.

De esta manera te estarás protegiendo frente a clientes que quieren hacer montones de cambios, o que no saben lo que quieren, o que intentan añadir nuevas tareas al proyecto inicial. Muchas veces esto pasa por desinformación o desconfianza, así que tendrás que armarte de paciencia, convencerles de que te dejen escribir y, por supuesto, decir que no a todo aquello que no entre en los márgenes de vuestro acuerdo.

Esta entrada se publicó el 6 de febrero de 2015 en el (extinto) blog de Vorágine, la agencia de marketing de contenidos que cogestioné entre 2010 y 2017 en dos partes; aquí se han unido.

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Entrevista al Redactor Freelance (Pt. 5)

Pasado, presente y futuro de la redacción analizados por uno de los redactores más veteranos de nuestro país

Si pillas a alguien hablando de redacción o copywriting, quizá el nombre de Roger García no llegue a tu cabeza de inmediato. Si estás metido/a en el ajo, es raro, pero posible. Sin embargo, esa conexión es (casi) instantánea cuando se menciona Redactor Freelance, el portal web y comunidad online de Roger, quien ha inspirado, conectado y ayudado a miles de redactores y empresas de habla hispana. Ahí es nada, ¿verdad?

Roger García (1977), redactor.

Roger García (1977), redactor freelance.

Hace unos años, Roger me propuso una entrevista; después, un artículo  sobre cómo construir tu camino como redactor digital en su blog; también me ha hecho llegar proyectos gracias a su fantástico directorio de redactores web y, ahora, quiero devolver la pelota a su tejado con una charla que deseo que sea inspiradora, canalla y divertida. Esperad unas  cuantas preguntas con bastante mala leche. Como toca. Si no, ¿qué gracia tiene? Pero Roger, además de excelente profesional, tiene paciencia y es buena persona, así que me lo perdonará seguro.

Experiencia personal, como redactor freelance

Javier: Hola, Roger. Como ya nos conocemos, voy a entrar a cuchillo. ¿Cuándo y por qué decides dar el salto a la redacción como freelance?

Roger: Encantado de que me invites a tu casa, Javier, y felicidades por esta nueva etapa. Y ahora al grano: me hice freelance porque me cansé de dar vueltas en distintos trabajos en los que hacía prácticamente de todo menos escribir. Tras acabar periodismo, estuve en medios locales, editoriales, agencias de comunicación, etc. pero en ninguno de estos sitios me dejaban dedicarme exclusivamente a lo que más me gusta, que es juntar letras. Así que decidí establecerme por mi cuenta como freelance.

J: Sé que trabajas en casa. ¿Qué es lo peor de «currar» donde también se vive? ¿Lo llevas bien tras tantos años? ¿Y tu familia o tu pareja?

R: Yo lo llevo muy bien, lo que más valoro es el ahorro de tiempo en desplazamientos. En mi último trabajo como asalariado en Barcelona tardaba hasta dos horas desde que salía de casa hasta que llegaba a la oficina y lo mismo a la vuelta. Yo trabajo muy a gusto en casa y, por si fuera poco, mi pareja trabaja conmigo llevando todos los temas de administración, facturas, gestión del blog y del Directorio de Redactores, etc. Llevamos más de una década así y no nos va mal. Aunque también aviso que trabajar en casa no es para todo el mundo, sobre todo si eres una persona muy sociable.

J: Aparte de tu pareja, ¿estás solo en esta aventura más allá de los colaboradores/as ocasionales del blog y del portal? ¿Cuáles dirías que son tus grandes apoyos?

R: Aparte de mi pareja, que me descarga de un montón de tareas y me permite dedicarme más tiempo a escribir, mis grandes apoyos son todas las personas que visitan cada día El Blog del Redactor Freelance y me envían mensajes o comentarios agradeciendo los contenidos que comparto, piden consejo, etc. No me siento en absoluto solo: como decía la canción tengo más de 3 millones de amigos, que son toda la gente que ha visitado este blog desde que se creó en 2008 y han aportado de una u otra forma.

J: Leí, en su día, que Hacienda estuvo tocándote la pera, por no decir otra cosa (que esto es un blog serio). ¿Qué regusto deja eso? ¿Nos cuentas un poco? 

R: Hacienda, la Seguridad Social, el Instituto Nacional de Estadística… Creo que no falta ninguna administración competente en el tema de los autónomos que no haya venido a saludarme en uno u otro momento de mi carrera. Esto no es algo exclusivo que me ocurra a mí, creo que le sucede a la mayoría de los autónomos. Estos momentos suponen una molestia porque te hacen perder el tiempo y compruebas que realmente no entienden cómo trabajamos los freelance. Pero al final nunca he sufrido consecuencias porque todo está en regla y cada mes pago religiosamente todo lo que hay que pagar.

El sector, como redactor freelance

J: ¿Cómo ves el sector? ¿Crees que la redacción seguirá creciendo y ganando importancia en el marketing y la publicidad?

R: Yo siempre he dicho que este sector tiene mucho futuro y sigo pensando lo mismo. Internet es principalmente un gran escaparate de contenidos y las empresas que quieran tener visibilidad y darse a conocer necesitan apostar por los contenidos de calidad en sus webs, blogs, redes sociales, etc. La demanda de redactores y copywriters es enorme, no para de crecer y hay sitio para todos los que estamos y para muchos más que entrarán en el futuro… siempre que estemos hablando de ofrecer un verdadero servicio de calidad.

J: Mójate: ¿cuál es el principal escollo que vencer para el redactor digital?

R: Podría decir que los precios bajos, las dificultades para darte a conocer y llegar a los clientes, pero de esto ya se ha hablado mucho en mi blog y en otros sitios del sector. A medio plazo, creo que lo más difícil es dar el salto de calidad necesario para poder vivir de esta profesión dignamente. Tengo muy claro que los contenidos de baja exigencia, como los textos para SEO, descripciones de productos para tiendas online e incluso artículos de blog para posicionamiento pronto los harán algoritmos de escritura automática con los que no podremos competir. El reto es desarrollarse profesionalmente para ofrecer ese tipo de contenidos creativos que una máquina nunca podrá escribir.

J: Otra pregunta comprometida. ¿Qué opinión tienes de los portales de compraventa de artículos?

R: Me parece que parten de una premisa equivocada, que es intentar vender contenidos de bajo coste ganando un buen margen en cada venta para ser competitivos en segmentos en los que dominan los precios bajos (artículos para blog, principalmente). Esto les obliga a pagar muy poco a los redactores y acaba repercutiendo en la calidad de los contenidos ofrecidos así como en la satisfacción de los clientes y redactores. Solo hay que ver las opiniones online sobre la mayoría de estos sitios. Creo que hasta que no paguen mejor y ofrezcan valor añadido, más allá de actuar como intermediarios, estos portales no despegarán realmente. Desde la perspectiva de un redactor, es muchísimo más rentable buscarte tus propios clientes que trabajar a través de estas plataformas. 

J: A medida que se está pidiendo cada vez más contenido específico y de calidad, ¿consideras que los redactores/as deberían especializarse en temáticas concretas o esto, hoy por hoy, es una quimera?

R: La especialización es recomendable pero tampoco hay que excederse hasta caer en lo que yo llamo monocultivo. Está claro que es imposible escribir con profundidad y rigor sobre cualquier tema, yo mismo me he estrellado más de una vez al intentarlo. Todos tenemos nuestras especialidades, campos de conocimiento, etc. y eso nos ayuda a llegar al mercado y diferenciarnos, pero no hay que aferrarse a un monotema o a un solo formato como los artículos para blog. ¡Existe todo un universo de contenidos ahí fuera! 

La profesión, como redactor freelance

J: Cotilleo puro, now. Está claro que has dedicado grandes esfuerzos a trabajar el posicionamiento SEO en tus webs. ¿Qué resultados te ha dado? ¿Hay un buen porcentaje de leads [interesados] y clientes que te llegan por búsqueda orgánica?

R: Mi actual estrategia de marca personal y posicionamiento se basa en mi página de servicios profesionales Redactorfreelance.es, que está dirigida a la captación de clientes y El Blog del Redactor Freelance que está enfocado a posicionamiento y networking. Para llegar hasta aquí he dado muchas vueltas, he tenido varias páginas que han sido un fracaso y he aprendido de mis errores. Aunque en el pasado he invertido en publicidad de Google y otros sistemas de promoción, actualmente casi todas las oportunidades me llegan gracias al posicionamiento que he ido logrando con los dos sitios y últimamente cada vez más a través de mi perfil de LinkedIn, que también he trabajado bastante. 

J: ¿A qué otras formas de captación sacas partido? Y pregunta bonus, relacionada: ¿tu cartera de clientes ya es casi fija y te permite no complicarte demasiado en la rotación de clientes o todo lo contrario?

R: Mi cartera está formada por un 80 % de clientes fijos y un 20 % de proyectos puntuales. He llegado a un punto en que la captación de clientes a través de mi página web, mi blog y mis redes sociales funciona tan bien que puedo darme el “lujo” de escoger los encargos que más me interesan o mejor remunerados. Tener una cartera de clientes fija te da más estabilidad, pero también me gusta disponer de cierto margen para implicarme en proyectos puntuales diferentes a lo que hago habitualmente. 

J: Comentabas en una entrevista para Nubelo, ahora Freelancer, que recomiendas a los redactores pasar un tiempo en nómina de empresas del sector. ¿Sigues pensando esto? ¿Por qué? 

R: Es recomendable haber trabajado para otras empresas antes de hacerte freelance. Esto te permite adquirir experiencia, hacer contactos y, sobre todo, entender cómo funciona el sector y qué necesitan tus clientes. En el fondo, estás emprendiendo y debes saber cómo se hacen las cosas. Cuando empecé, a mí me ayudó mucho poder dirigirme a las empresas con las que había trabajado anteriormente para decirles: “Eh, que sepas que ahora soy freelance y puedo seguir ofreciéndote los contenidos que necesites de forma externa”. No es imprescindible, pero creo que ayuda bastante.

J: ¿Qué te arrepientes de haber hecho a nivel profesional?

R: Este año por primera vez he aplicado una subida de precios general a todos mis clientes fijos. ¿Sabéis qué ha pasado? Nada. Todos lo han entendido y, en los pocos casos en que no ha sido así, hemos acabado llegando a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Me arrepiento de no haberlo hecho antes y de no haberme atrevido a hacerme valer en algunos casos, aceptando precios y condiciones que no eran dignos. Todos hemos pasado por eso, es parte del aprendizaje, pero no significa que sea bueno.

J: Cuando te quitas el uniforme de Redactor Freelance, ¿quién es Roger García?

R: De muy joven decía: “cuando me quito las gafas, empieza la juerga”. Ahora que ya estoy en la cuarentena, soy un tipo mucho más tranquilo. Cuando bajo la persiana de mi negocio, me gusta pasar el rato con mi pareja, familia y amigos, leer, ver una buena serie de televisión, pasear, nadar, etc. Y sigo dando vueltas a esa gran novela que un día voy a escribir y que dejará sorprendido a todo el mundo.

J: Por último, tema serio, cuáles son las tres cosas más importantes para dedicarse a la redacción y un consejo (de veterano «old-school») para los que quieran seguir por este camino.

R: Cada maestrillo tiene su librillo, pero mi receta favorita es formación, disciplina y curiosidad. Formación porque sino evolucionas y te reinventas constantemente en esta profesión, te acabas quedando en la cuneta; disciplina porque cuando eres tu propio jefe tienes que trabajar de una forma estructurada para conseguir tus objetivos; y curiosidad porque siempre tienes que estar abierto a incorporar nuevos conocimientos y habilidades. Yo aprendo de todos los clientes y de todos los temas sobre los que escribo y esto me permite ser un mejor redactor y disfrutar cada día de mi trabajo.

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